A ti Vitalino, porque fuiste grande desde pequeño, porque nadie te dijo como serían las cosas, porque te equivocaste un par de veces, porque nos enseñaste que las pequeñas cosas son lo más importante en la vida.
A ti, que hoy día ya no estás, a ti el padre de todos, dichoso el que compartió contigo alegrías, más dichoso aún quien estuvo a tu lado en los malos ratos.
Tú, la persona con la que me comparan día a día, a quien dicen que soy su encarnación, tu que desde pequeño llegaste lejos por la simple curiosidad de ver el otro lado de la realidad, una realidad donde la necesidad no hubiera sido puntual contigo, y los problemas de adulto no te atiborraran diariamente. A ti, que te debemos tantos recuerdos, porque al recordarte siempre es con una sonrisa, por tus charras y fechorías, el que nos mantenía unidos aún después de tu partida.
A ti, que si algún día llegará a ser tan sólo la mitad de lo que fuiste, me sentiría honrado, a ti Vitalino, que nos has llenado de vitalidad, hoy te recordamos como se debe, el padre y abuelo de todos.
viernes, 4 de noviembre de 2016
domingo, 30 de octubre de 2016
Comienzo a odiar los domingos
Esos días donde tienes el golpe de realidad, esos días que despertar es solo un proceso burdo, sin sentido, la vida duele estos días, los pulmones llenos de un aire viciado, del ambiente que tu mismo ser emana.
Porque yo soy así,
tonto, sencillamente tonto,
mi estado de ánimo es predecible
me duele si me golpean,
sangro si me cortan,
pero no está bien quejarse, suelen decir.
¿Que es correcto?
Mentirse día a día,
todos los días perdemos realidad.
Porque yo soy así,
tonto, sencillamente tonto,
mi estado de ánimo es predecible
me duele si me golpean,
sangro si me cortan,
pero no está bien quejarse, suelen decir.
¿Que es correcto?
Mentirse día a día,
todos los días perdemos realidad.
lunes, 24 de octubre de 2016
domingo, 16 de octubre de 2016
Cada domingo...
Cada domingo malgasto la mitad del día pensando en porque no estamos desayunando juntos. Cada mañana trato de recordar que fue lo último que te dije, si hice algo mal, el porque de ver cada domingo el mismo muro; con la apariencia de haberlo terminado con prisa, como si ambos fuéramos una especie de polimorfos que cada domingo nos convirtiéramos en bestias que solo buscan saciar su instinto de depredadores, como si inconscientemente nos protegiéramos el uno al otro de nosotros mismos.
Cada domingo tengo que cargar con mi sentimiento de culpabilidad, con la necesidad de disculparme por algo de lo que no estoy para nada consiente, algo que no recuerdo, pero sé que hice, esa incertidumbre de haber echado todo a perder, algo que no se puede reparar con un desayuno, un buen café y la charla posterior al desayuno, esa charla tan sincera; llena de realidad, pero cada domingo es inevitable andar a gatas en el abismo de los pensamientos que nublan mi poca habilidad de enfocarme.
Cada domingo por las mañanas te extraño,
Cada domingo a la hora de ver el televisor necesito escuchar como me llamas para que te ayude con cualquier cosa, que podrías hacer tú misma; si te esforzaras, pero aún así me pides que lo haga, porque sabes que así se tira el muro, así se termina mi culpa de no poder descifrar lo que está mal, así pasamos por alto que no desayunamos juntos por culpa de mi resaca, así es como funciona esto, y aunque no sé si cada domingo volverás por las noches con la cabeza despejada y una sonrisa sincera; porque al atravesar esa puerta sabes que todo estará bien, porque sabes que siempre compro cerveza y vino, vuelvas o no, y sí, lo sé, no es una buena costumbre, yo también lo odio.
Algo un poco Bukowski, pero hoy es domingo y no sé donde estás.
Cada domingo tengo que cargar con mi sentimiento de culpabilidad, con la necesidad de disculparme por algo de lo que no estoy para nada consiente, algo que no recuerdo, pero sé que hice, esa incertidumbre de haber echado todo a perder, algo que no se puede reparar con un desayuno, un buen café y la charla posterior al desayuno, esa charla tan sincera; llena de realidad, pero cada domingo es inevitable andar a gatas en el abismo de los pensamientos que nublan mi poca habilidad de enfocarme.
Cada domingo por las mañanas te extraño,
Cada domingo a la hora de ver el televisor necesito escuchar como me llamas para que te ayude con cualquier cosa, que podrías hacer tú misma; si te esforzaras, pero aún así me pides que lo haga, porque sabes que así se tira el muro, así se termina mi culpa de no poder descifrar lo que está mal, así pasamos por alto que no desayunamos juntos por culpa de mi resaca, así es como funciona esto, y aunque no sé si cada domingo volverás por las noches con la cabeza despejada y una sonrisa sincera; porque al atravesar esa puerta sabes que todo estará bien, porque sabes que siempre compro cerveza y vino, vuelvas o no, y sí, lo sé, no es una buena costumbre, yo también lo odio.
Algo un poco Bukowski, pero hoy es domingo y no sé donde estás.
miércoles, 21 de septiembre de 2016
lunes, 12 de septiembre de 2016
Escribir para vivir?
No podría imaginarme como sería mi vida, si viviera de escribir, estaría en la calle sin un puto duro.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Fallar día a día
La vida es fácil cuando tienes fe.
La vida es fácil cuando no te abandonas.
La vida es fácil cuando no te abandonas.
Todos los días después del mediodía; recibo un golpe de realidad, que me hace recordar dónde estoy, me hace recordar qué es lo que debería estar haciendo, pero no puedo. No cuento con la capacidad de terminar las cosas que inicio. No quiero ser yo quien actúe con responsabilidad, estoy bien, no necesito progresar, porque no necesito demostrar nada a nadie. Me estoy acostumbrando a la edad, a responsabilizarme por pequeñas cosas, y así debería ser, poco a poco, podría estar mintiéndome, pero eso nunca lo sabre.
Empezar de poco, y hacerlo bien, pasar tiempo con los amigos, porque ya sabes de que va esto, siempre dando referencias, sabes que estás en un buen lugar cuando te preguntan por alguien y puedes dar buena referencia: "Es un buen muchacho, es de los nuestros, ¿sabes?".
Empezar de poco, y hacerlo bien, pasar tiempo con los amigos, porque ya sabes de que va esto, siempre dando referencias, sabes que estás en un buen lugar cuando te preguntan por alguien y puedes dar buena referencia: "Es un buen muchacho, es de los nuestros, ¿sabes?".
Adoro los días donde solo convivo con mi hermano, el me entiende, hablar solo cuando sea necesario, a veces suelo atiborrarme de las personas, escuchándolas y tratando de mantener una conversación por educación, pero yo no soy una persona que necesite hablar siempre, es culpa de un estado profundo de desinterés, dónde no puedo pensar en interactuar con personas, me ocupo de resolver mis dudas. Pero mi hermano sabe cuando callar y cuando responder, aunque nunca hablemos de nada serio; es reconfortante.
Voy a dormir.
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