Aunque haya pasado ya tanto tiempo hay días donde te recuerdo. Pero te recuerdo de maneras diferentes, como aquellas tardes de verano, donde el calor fundía mis pensamientos, o aquellos inviernos, donde temblaba fuera de tu casa esperando a que llegarás de donde fuera que estuvieras, a veces te recuerdo...
No sé yo si era tu manera de ser, o lo que en su momento dijiste, pero llegue a extraviarte dentro de mis pensamientos, de mis ideas poco creativas y de mi manera de ver las cosas, ninguna de éstas tenían sentido, pero eso no impedía que yo te las compartiera, pero tu siempre sonreías al oírlas y después me llamabas tonto.
Los mejores días eran los que no nos veíamos, porqué hacían que el simple hecho de que al vernos finalmente; siendo tan solo durante un par de minutos; los hacían especiales de cierta manera, y eso ayudaba a entender el ambiente de esto, un amor de niños.
Y a veces te extraño... No sé yo si era tu uniforme de la escuela, o tu cabello suelto, tal vez el hecho de que me preparabas la cena aún cuando no debías de hacerlo, de como siempre te interesabas por mí, sabes, extrañarte es complicado, conlleva muchas cosas, de las cuales muy pocas son comprensibles, las demás son solo bocetos de lo que un día fueron sentimientos y emociones.
Pero supongo que todo es mejor así, no me he sentido triste ningún día, y recordarte me hace bien, me hace sentir vivo y querido, de cierta forma.
domingo, 9 de marzo de 2014
viernes, 10 de enero de 2014
Recuerdos hermosos
Alguna tarde de algún día de algún verano de lo que fue mi juventud, toda las tardes y cada ocasión mi madre cantaba, siempre sus canciones de trova y protesta, tal vez eso y el hecho de que yo tuviera el corazón a la izquierda hayan forjado lo que ahora son mis ideales y principios.
A mi madre, a quien algún día le podré devolver todo lo que me ha dado, algún día...
¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos, a donde fueron a dar tantas hojas de un árbol? ¿Por dónde están las angustias que desde tus ojos saltaron por mi, a dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? ¿A dónde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar, a caso nunca vuelven a ser algo? ¿A caso se van, y a dónde van?
Madre, ya deja de preocuparte por las cosas, y concéntrate en lo simple, tu felicidad :)
A mi madre, a quien algún día le podré devolver todo lo que me ha dado, algún día...
¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos, a donde fueron a dar tantas hojas de un árbol? ¿Por dónde están las angustias que desde tus ojos saltaron por mi, a dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? ¿A dónde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar, a caso nunca vuelven a ser algo? ¿A caso se van, y a dónde van?
Madre, ya deja de preocuparte por las cosas, y concéntrate en lo simple, tu felicidad :)
lunes, 16 de diciembre de 2013
¿Volviendo a lo mismo de siempre?
Siempre llega un momento en el que me pregunto: ¿Qué mierda estoy haciendo con mi vida? Han pasado cuatro días y no he podido dormir más de 12 horas, y ya está. No logro entenderlo del todo, un día estoy disfrutando con los amigos una lluvia de estrellas y al otro disfrutando de una fogata. Me lo he pasado de puta madre, pero esos pequeños lapsos de tiempo en los que debería estar haciendo algo productivo; aquí es donde no tiene sentido explicarlo; carezco de ideales que pudieran compartirse con alguien puesto que no valen para nada, en estos días la gente esta muy enojada con la situación actual del país, pero esto ya se veía venir y como decía mi abuelo: "Nunca confíes en los políticos". Algo conocía el pobre hombre.
Nunca voy a entender nada del mundo y lo más grandioso es que no me interesa. Tratar con la gente es algo muy tedioso e insufrible, la persona promedio es el ser más imbécil que podrás encontrar durante todo lo largo de tu vida, aléjate de las personas, no pienses en lidiar con semejantes barbaries, ahórrate los problemas.
Me gusta estar tumbado en la banqueta una vez que todos se duermen, poco después de las 3:00 a.m. disfrutar del silencio absoluto y disfrutar de mi mismo. El frío me hace recordar que no todo es tan triste, podría ser triste y frío, pero nunca he encontrado nada que cumpla con ambas. También disfruto de mi mismo, estar tumbado en la cama, sin molestar a nadie, sin que me molesten, pero siempre tengo que salir y a cada lado que veo solo veo la misma gente, haciendo las mismas cosas de siempre, con su actitud pedante y poco amigable con su entorno, creyéndose el centro del universo y que sus problemas son los únicos en este puto mundo, donde lo que sobran son personas y problemas.
Yo tirando mierda otra vez, vaya novedad.
Nunca voy a entender nada del mundo y lo más grandioso es que no me interesa. Tratar con la gente es algo muy tedioso e insufrible, la persona promedio es el ser más imbécil que podrás encontrar durante todo lo largo de tu vida, aléjate de las personas, no pienses en lidiar con semejantes barbaries, ahórrate los problemas.
Me gusta estar tumbado en la banqueta una vez que todos se duermen, poco después de las 3:00 a.m. disfrutar del silencio absoluto y disfrutar de mi mismo. El frío me hace recordar que no todo es tan triste, podría ser triste y frío, pero nunca he encontrado nada que cumpla con ambas. También disfruto de mi mismo, estar tumbado en la cama, sin molestar a nadie, sin que me molesten, pero siempre tengo que salir y a cada lado que veo solo veo la misma gente, haciendo las mismas cosas de siempre, con su actitud pedante y poco amigable con su entorno, creyéndose el centro del universo y que sus problemas son los únicos en este puto mundo, donde lo que sobran son personas y problemas.
Yo tirando mierda otra vez, vaya novedad.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Tejón, el cachorro
Después de las visitas frecuentes a Dave mientras me acompañaba la zarigüeya, me sentía muy feliz con mis nuevos amigos, incluso los considero como parte de mi familia. Dave ha venido a visitarnos, y nos hemos contado muchas historias, algunas muy divertidas y otras no tanto, pero creo que al final lo que importa es la convivencia.
Hace unos días nos sucedió algo muy triste; después de recorrer el bosque descubrimos que si seguíamos río abajo el bosque era atravesado por una especie de piedra extraña, por donde pasan enormes seres a velocidades muy altas, ¡estos seres llevan humanos en su interior! y lo más extraño es que van solo por esa extraña roca plana que es muy larga y peligrosa porque estos seres no se detienen por nada. Lo triste de ésta historia fue cuando finalmente uno de estos seres se detuvo, y desde dentro de él, el humano arrojo a un pobre cachorro y se fueron por la piedra plana perdiéndose a lo lejos.
El pobre cachorro estaba muy asustado, lloraba por su familia y corrió detrás de ellos, Zarigüeya fue corriendo detrás del cachorro para asegurarse de que no le pasará nada, y yo me quede cuidando a Dave ya que no sabía que era lo que ocurría. Empezaba a oscurecer y Zarigüeya no regresaba, entonces decidimos volver a casa, al fin y al cabo ella sabía como regresar.
En la madrugada Zarigüeya llego a casa y el cachorro venía con ella, el pobre no podía ni hablar, estaba temblando de miedo y llorando por su familia, puse un par de ramas de enebro al fuego para calentarle un poco porque las noches ya eran muy frías cuando aún faltaba un mes para el invierno, y puse un poco de té al fuego, Dave le dio un poco de la mermelada de frambuesa. El cachorro se tranquilizo, nos contó que no sabía porque su familia lo había dejado en este bosque.
-Entonces tu familia... ¿Te ha abandonado?
-¡Noooooo! ¡Sé que volverán!
-Y los esperaremos. Por cierto ¿Cómo te llamas?
-El más chico de mi familia me llamaba Tejón, eramos inseparables
-Entonces los esperaremos en aquella roca plana.
-¡Gracias!
Lo triste de esto es que pasaron muchos días y nunca apareció la familia de Tejón.
Ahora Tejón vive con nosotros, pero siempre esta triste, no quiere hablar con nosotros, solo se sienta junto al fuego con su mirada perdida.
Hace unos días nos sucedió algo muy triste; después de recorrer el bosque descubrimos que si seguíamos río abajo el bosque era atravesado por una especie de piedra extraña, por donde pasan enormes seres a velocidades muy altas, ¡estos seres llevan humanos en su interior! y lo más extraño es que van solo por esa extraña roca plana que es muy larga y peligrosa porque estos seres no se detienen por nada. Lo triste de ésta historia fue cuando finalmente uno de estos seres se detuvo, y desde dentro de él, el humano arrojo a un pobre cachorro y se fueron por la piedra plana perdiéndose a lo lejos.
El pobre cachorro estaba muy asustado, lloraba por su familia y corrió detrás de ellos, Zarigüeya fue corriendo detrás del cachorro para asegurarse de que no le pasará nada, y yo me quede cuidando a Dave ya que no sabía que era lo que ocurría. Empezaba a oscurecer y Zarigüeya no regresaba, entonces decidimos volver a casa, al fin y al cabo ella sabía como regresar.
En la madrugada Zarigüeya llego a casa y el cachorro venía con ella, el pobre no podía ni hablar, estaba temblando de miedo y llorando por su familia, puse un par de ramas de enebro al fuego para calentarle un poco porque las noches ya eran muy frías cuando aún faltaba un mes para el invierno, y puse un poco de té al fuego, Dave le dio un poco de la mermelada de frambuesa. El cachorro se tranquilizo, nos contó que no sabía porque su familia lo había dejado en este bosque.
-Entonces tu familia... ¿Te ha abandonado?
-¡Noooooo! ¡Sé que volverán!
-Y los esperaremos. Por cierto ¿Cómo te llamas?
-El más chico de mi familia me llamaba Tejón, eramos inseparables
-Entonces los esperaremos en aquella roca plana.
-¡Gracias!
Lo triste de esto es que pasaron muchos días y nunca apareció la familia de Tejón.
Ahora Tejón vive con nosotros, pero siempre esta triste, no quiere hablar con nosotros, solo se sienta junto al fuego con su mirada perdida.
domingo, 4 de agosto de 2013
Un día conmigo mismo.
al abrir el refrigerador me di cuenta de lo triste que sería el resto del día, un par de cervezas y unas rebanadas de pizza de hace 3 días es lo único aceptable que había dentro del refrigerador. Sin ánimos de calentar la pizza, tome una cerveza y me senté en este sillón... el silencio era brutal, podría decir alguna de las pendejadas que siempre digo, de esas que nunca agradan y terminan dejándome un sabor amargo en la boca; pero aún así no acabaría con ese silencio. Es un silencio que te atrapa y te hace desear que todo acabe rápido, te hace pensar más de lo que deberías: Debí haberme ido cuando pude, podría estar en otra parte disfrutando este día, ¿algún día saldré a la calle a rehacer mi vida?, algún día dejaré de odiarme. La lista sigue, lo que me mantiene cuerdo es que lo ignoro todo, así despierto día a día.
Hace un calor de la chingada, y la lluvia me hace sentir inmundicia, lo bueno que los truenos están rompiendo este silencio mortal. Yo lo odio todo, quisiera caer inconciente con mis propias palabras, hasta que pase el tiempo y la tierra me cubra, mis extremidades sean rodeadas por las raíces y que la madre naturaleza se olvide de quien fui alguna vez, sobre todo que la gente llegara a perdonarme, este día ni mi perro me voltea a ver, me mordió para que lo dejará en paz. La electricidad volvió a la casa, esta casa muy vieja, esta casa que no me vio crecer, sino que me vio descarriarme, en esta casa he contado mis secretos mas guardados, mis pensamientos más oscuros, donde cometo la mayoría de mis estupideces.
Mi alcoba es un desastre nunca la he limpiado, tengo pegado en una esquina un par de posters que fueron regalos alguna vez, y mi puerta es un mural de mi mente retorcida, mi madre ha intentado borrar lo que ahí dice, pero yo siempre lo volvía a escribir y se dio por vencida diciendo que yo no tenía solución. En el baúl de mi cuarto guardó mis juguetes de cuando era pequeño, no los ocupo ahora, pero me agrada saber que están ahí, tiene pintado un paisaje con un león y una jirafa de peluche, lo pintó mi padre que alguna vez tuve, a veces me saca una sonrisa ver esa pintura, siempre voy a saber que está ahí y eso me agrada.
Espero que mañana no recuerde nada de lo que viví hoy.
Hace un calor de la chingada, y la lluvia me hace sentir inmundicia, lo bueno que los truenos están rompiendo este silencio mortal. Yo lo odio todo, quisiera caer inconciente con mis propias palabras, hasta que pase el tiempo y la tierra me cubra, mis extremidades sean rodeadas por las raíces y que la madre naturaleza se olvide de quien fui alguna vez, sobre todo que la gente llegara a perdonarme, este día ni mi perro me voltea a ver, me mordió para que lo dejará en paz. La electricidad volvió a la casa, esta casa muy vieja, esta casa que no me vio crecer, sino que me vio descarriarme, en esta casa he contado mis secretos mas guardados, mis pensamientos más oscuros, donde cometo la mayoría de mis estupideces.
Mi alcoba es un desastre nunca la he limpiado, tengo pegado en una esquina un par de posters que fueron regalos alguna vez, y mi puerta es un mural de mi mente retorcida, mi madre ha intentado borrar lo que ahí dice, pero yo siempre lo volvía a escribir y se dio por vencida diciendo que yo no tenía solución. En el baúl de mi cuarto guardó mis juguetes de cuando era pequeño, no los ocupo ahora, pero me agrada saber que están ahí, tiene pintado un paisaje con un león y una jirafa de peluche, lo pintó mi padre que alguna vez tuve, a veces me saca una sonrisa ver esa pintura, siempre voy a saber que está ahí y eso me agrada.
Espero que mañana no recuerde nada de lo que viví hoy.
lunes, 17 de junio de 2013
La zarigüeya y el erizo.
Hace días que conocí a una zarigüeya que estaba perdida en medio de esta niebla, se veía algo tranquila pese a que estaba perdida. Al presentarme, le pregunté si tenía familia o algún conocido, y me dijo que si, pero a la vez no, puesto que las relaciones que mantenía con todos eran mucho de casi nada, y no valían de mucho puesto que ella siempre había sido muy distante. Le seguí preguntando acerca de ella por un buen rato, hasta que dí con la pregunta correcta:
-¿Y ahora? ¿Qué es lo que vas hacer ahora?
-Nada, puesto que no hay nada que hacer. Me voy a quedar aquí.
-Vale, en el tronco hay espacio, puedes quedarte.
-Eres simpático, pero muy iluso.
-¿Eso es un insulto o un cumplido?
-Ninguno de los dos, a veces nada tiene sentido, nada tiene que ser a fuerzas una cosa.
-Veo a lo que te refieres, pero ¿Esa es la manera en la que ves las cosas siempre? No es una manera optimista, o realmente no lo sé, es como más bien una aceptación total a todo lo que pasa de una manera desinteresada.
-Se podría decir que tienes razón, pero eso es entrar en trivialidades, nada es importante, o al menos que tu quieras que sea importante, todo es simple.
-Me estoy confundiendo, pero si tu lo dices, diré que es cierto.
-No tienes porque hacerlo.
-Vale, pero deja de actuar de esa manera tan desinteresada.
-No puedo hacerlo, pero lo intentaré.
-No tengo nada que decirte.
-Vale, ¿Qué hay de comer?
-Moras.
-¡Genial!
El encuentro con la zarigüeya me puso a pensar, que sería de mí si dejará de darle importancia a las cosas sin sentido, podría hacer lo que me gusta y dejaría de preocuparme tanto. Intentaré ser como la zarigüeya, pero solo un poco.
A veces puedes aprender cosas de quienes te rodean, es cuestión de prestar atención.
Otra historia de un erizo, que más que curioso, es un buen erizo... Tanto que él se lo cree.
-¿Y ahora? ¿Qué es lo que vas hacer ahora?
-Nada, puesto que no hay nada que hacer. Me voy a quedar aquí.
-Vale, en el tronco hay espacio, puedes quedarte.
-Eres simpático, pero muy iluso.
-¿Eso es un insulto o un cumplido?
-Ninguno de los dos, a veces nada tiene sentido, nada tiene que ser a fuerzas una cosa.
-Veo a lo que te refieres, pero ¿Esa es la manera en la que ves las cosas siempre? No es una manera optimista, o realmente no lo sé, es como más bien una aceptación total a todo lo que pasa de una manera desinteresada.
-Se podría decir que tienes razón, pero eso es entrar en trivialidades, nada es importante, o al menos que tu quieras que sea importante, todo es simple.
-Me estoy confundiendo, pero si tu lo dices, diré que es cierto.
-No tienes porque hacerlo.
-Vale, pero deja de actuar de esa manera tan desinteresada.
-No puedo hacerlo, pero lo intentaré.
-No tengo nada que decirte.
-Vale, ¿Qué hay de comer?
-Moras.
-¡Genial!
El encuentro con la zarigüeya me puso a pensar, que sería de mí si dejará de darle importancia a las cosas sin sentido, podría hacer lo que me gusta y dejaría de preocuparme tanto. Intentaré ser como la zarigüeya, pero solo un poco.
A veces puedes aprender cosas de quienes te rodean, es cuestión de prestar atención.
Otra historia de un erizo, que más que curioso, es un buen erizo... Tanto que él se lo cree.
lunes, 15 de abril de 2013
Dave es ciego
Siempre han sido como 5 minutos... pero con la cabeza debajo del agua.
Nunca es fácil adaptarse a un cambio y más cuando es algo repentino, yo no podría nunca acostumbrarme nunca a nada, inclusive si el cambio fuera gradual, siempre me atiborro pensando en que sigue después tanto que llego a un punto en el que no me importa que es lo que viene después, llegando a mandar todo al carajo, pero me vuelvo a animar, sabiendo que mi meta siempre es la misma.
He adquirido una serie de habilidades y aptitudes, que no valen para nada, podría escribir un libro de como nunca lograr nada, siempre he realizado cosas con el temor a equivocarme, pero al final siempre alcanzo lo que esperaba, de una u otra forma puedo lograrlo, lo difícil sin duda es cuando no puedes arreglarlo, siempre es triste dar una noticia así.
Ahora, siempre hay alguien para ayudarte, les cuento una historia del pequeño erizo.
"Hoy decidí salir de noche, caminé junto al río, hasta el pie de la montaña. Me vi a mi mismo parado frente a la gran montaña, tenía ese aire de grandeza, ese sentimiento inalcanzable, yo sabía que no podía escalarla, después de todo, estoy metido en esta niebla que me limita la mayor parte del tiempo. Al no poder subir por la montaña me vi obligado a rodear por el borde, camine un par de minutos, y encontré una cueva, que parecía tranquila e inhabitada, me proyectó seguridad, y me quedé a pasar la noche. Al poco rato escuche un par de ruidos, pregunte que si quien estaba ahí, pero nadie respondió, el resto de la noche estuvo tranquila hasta que empezó a llover, y la tormenta trajo consigo los relámpagos que azotaban todo el lugar, iluminando la cueva de par en par. Uno de esos relámpagos me hizo ver una sombra extraña al final de la cueva, justo después escuche un ruido que venía de esa parte de la cueva, cada vez se escuchaba más cerca, y sentía una presencia inquietante, el ruido se hizo más fuerte, juraría que estaba a punto de ver que era lo que se acercaba, la oscuridad absorbió todo el momento, y un relámpago iluminó todo el lugar, dejando ante mi la figura de un ser con garras en sus manos, de aspecto extraño e impotente, le hable de frente y con voz firme:
-¿Quién eres tú?
-Soy un topo, mis amigos me llaman Dave.
-¿Puedo llamarte Dave?
-Depende de si quieres ser mi amigo.
-Estaría encantado.
-Entonces seremos amigos.
-Vale.
-Vale.
-Y, ¿Qué haces por aquí?
-Aquí vivo, te escuché llegar hace horas.
-¿Y por qué no me hablaste, en igual de llegar de sorpresa?
-Quería saber que era lo que tramabas, por eso me quede a la espera.
-¿No viste que simplemente soy un erizo buscando refugio?
-Yo no puedo ver nada, soy ciego.
-Eso no lo sabía, ¿Y como es ser ciego?
-Es igual a no ver nada, y ya. No puedo decirte más, porque te estaría mintiendo.
-¿Eres feliz siendo ciego?
-No necesito ver para ser feliz, mi olfato y mi tacto me han ayudado toda mi vida, a ellos les debo todo, y nada me hace más feliz que cavar en todas direcciones.
-Interesante, yo no puedo hacer muchas cosas, soy un erizo, solo se hacerme bolita cuando estoy en peligro.
-Vaya, si tan peligroso es el exterior, tal vez podrías dormir esta noche en la cueva, nadie entra aquí, y a mí no me molesta tu presencia, puedes quedarte.
-Vale.
-Vale.
Esa fue la primera vez que conocí a un topo, Dave era muy amigable, y servicial, a la mañana siguiente, me dio un trozo de una roca muy brillante que se encontró mientras excavaba, la usaré para decorar el tronco en el que vivo, si esta niebla me permite volver a mi casa, seguiré el río hasta llegar al gran sauce."
Nunca es fácil adaptarse a un cambio y más cuando es algo repentino, yo no podría nunca acostumbrarme nunca a nada, inclusive si el cambio fuera gradual, siempre me atiborro pensando en que sigue después tanto que llego a un punto en el que no me importa que es lo que viene después, llegando a mandar todo al carajo, pero me vuelvo a animar, sabiendo que mi meta siempre es la misma.
He adquirido una serie de habilidades y aptitudes, que no valen para nada, podría escribir un libro de como nunca lograr nada, siempre he realizado cosas con el temor a equivocarme, pero al final siempre alcanzo lo que esperaba, de una u otra forma puedo lograrlo, lo difícil sin duda es cuando no puedes arreglarlo, siempre es triste dar una noticia así.
Ahora, siempre hay alguien para ayudarte, les cuento una historia del pequeño erizo.
"Hoy decidí salir de noche, caminé junto al río, hasta el pie de la montaña. Me vi a mi mismo parado frente a la gran montaña, tenía ese aire de grandeza, ese sentimiento inalcanzable, yo sabía que no podía escalarla, después de todo, estoy metido en esta niebla que me limita la mayor parte del tiempo. Al no poder subir por la montaña me vi obligado a rodear por el borde, camine un par de minutos, y encontré una cueva, que parecía tranquila e inhabitada, me proyectó seguridad, y me quedé a pasar la noche. Al poco rato escuche un par de ruidos, pregunte que si quien estaba ahí, pero nadie respondió, el resto de la noche estuvo tranquila hasta que empezó a llover, y la tormenta trajo consigo los relámpagos que azotaban todo el lugar, iluminando la cueva de par en par. Uno de esos relámpagos me hizo ver una sombra extraña al final de la cueva, justo después escuche un ruido que venía de esa parte de la cueva, cada vez se escuchaba más cerca, y sentía una presencia inquietante, el ruido se hizo más fuerte, juraría que estaba a punto de ver que era lo que se acercaba, la oscuridad absorbió todo el momento, y un relámpago iluminó todo el lugar, dejando ante mi la figura de un ser con garras en sus manos, de aspecto extraño e impotente, le hable de frente y con voz firme:
-¿Quién eres tú?
-Soy un topo, mis amigos me llaman Dave.
-¿Puedo llamarte Dave?
-Depende de si quieres ser mi amigo.
-Estaría encantado.
-Entonces seremos amigos.
-Vale.
-Vale.
-Y, ¿Qué haces por aquí?
-Aquí vivo, te escuché llegar hace horas.
-¿Y por qué no me hablaste, en igual de llegar de sorpresa?
-Quería saber que era lo que tramabas, por eso me quede a la espera.
-¿No viste que simplemente soy un erizo buscando refugio?
-Yo no puedo ver nada, soy ciego.
-Eso no lo sabía, ¿Y como es ser ciego?
-Es igual a no ver nada, y ya. No puedo decirte más, porque te estaría mintiendo.
-¿Eres feliz siendo ciego?
-No necesito ver para ser feliz, mi olfato y mi tacto me han ayudado toda mi vida, a ellos les debo todo, y nada me hace más feliz que cavar en todas direcciones.
-Interesante, yo no puedo hacer muchas cosas, soy un erizo, solo se hacerme bolita cuando estoy en peligro.
-Vaya, si tan peligroso es el exterior, tal vez podrías dormir esta noche en la cueva, nadie entra aquí, y a mí no me molesta tu presencia, puedes quedarte.
-Vale.
-Vale.
Esa fue la primera vez que conocí a un topo, Dave era muy amigable, y servicial, a la mañana siguiente, me dio un trozo de una roca muy brillante que se encontró mientras excavaba, la usaré para decorar el tronco en el que vivo, si esta niebla me permite volver a mi casa, seguiré el río hasta llegar al gran sauce."
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