miércoles, 25 de marzo de 2015

el viejo sillón verde

Estoy tumbado otra vez
en este jodido sillón viejo
antes era de color gris
pero ahora es de color verde
un cambio estético nada mas
pero por dentro sigue siendo el mismo.

Así es como nos pasa a todos
la gente a nuestro alrededor,
siempre van a notar nuestros cambios exteriores;
mas sin embargo nunca captan nuestro verdadero ser
esto estaría bien
si todos fuéramos superficiales
pero no lo somos
nos metemos mucho en lo emocional
que nunca nos ha servido de nada.

Tal ves si dejaras de tomarle importancia
a los sentimientos
a los pensamientos
y sobre todo a las actitudes,
enfocarse solo en lo superficial
así sería todo más fácil
pero nada nunca es fácil.

Éste viejo sillón
donde he dormido,
donde he jodido,
donde he comido,
donde he soñado,
donde he estado toda mi vida,
el maldito sillón,
incomodo e insufrible
pero es mi sillón.

aun que sea verde

domingo, 1 de marzo de 2015

El erizo y la niebla

Se dice y se habla de muchas cosas acerca de la estabilidad emocional, pero lo cierto es que resulta difícil aceptar que todo puede ir bien hasta que te involucras demasiado con una persona. Trato de escribir esto de forma objetiva pero la verdad es que no puedo, puesto que nunca ha sido lo mío lo de ser una persona objetiva, simplemente tengo mi opinión y es todo lo que sé.
La triste realidad es que no se puede dejar el pasado atrás y ni mucho menos negarlo, y es por eso que todos somos esclavos de nuestras propias acciones y palabras. Todo esto es muy triste porque nuestras capacidades al final de cuentas son limitadas por la incertidumbre y la fría sociedad en la que vivimos, pues dentro de esta niebla hasta el más pequeño erizo resultaria víctima de esta ridicula sociedad que te hace ser solo uno más en este movimiento masivo de masas que extrañamente aunque esten en movimiento nunca van a llegar a alguna parte puesto que sus acciones son tan limitadas que prácticamente lo único que decidirán en sus vidas será el color de su nuevo teléfono o de su auto de lujo, al intentar comprar su felicidad, la cual parece nunca llegar.
Y yo sé que no tengo un gran nombre, y que mi opinion es simplemente algo minúsculo que se pierde en la infinidad de opiniones que existen y eso no me entristece, yo soy feliz con despertar cada día, aunque la niebla cada vez es más espesa y eso me hace sentir un malestar, ese sentimiento de que en cualquier momento podría morir sofocado. Siempre es difícil respirar con la niebla cubriendo todo este lugar, muchos me preguntaran ¿por qué no sales de la niebla? Pues la respuesta a eso es que yo hace tiempo que decidí adentrarme en esta niebla, por más peligroso que fuera, soy un simple erizo y no tengo nada que perder, nunca he tenido nada más que mis púas que ahora de lo gastadas que estan; y como no lo estarían despúes de tantas veces que me salvaron mi pellejo; ya no pueden proteger lo que queda de mí. Solo soy un erizo desgastado y solo en este mundo que aunque este lleno de personas cada vez estamos más solos.
La vida como erizo es muy sencilla cuando te dedicas a hacer lo que un erizo debería hacer, pero un día decidí ayudar a un perro viejo a cazar, mi ayuda; aunque hice todo lo que estaba a mi alcance; ni sirvió de mucho, y mis intentos fueron en vano. Al final le compartí de mi comida y eso lo ayudó un tiempo, hasta que un par de oseznos necesitaban alimento y su madre acabo con el pobre perro viejo. Yo lo consideraba un amigo, y le compartía lo poco que tenía. Y el me salvó el pellejo de un puñado de zorros muchas veces, y en una ocasión hasta de un búho, y lo triste es que el ya no esta, y ahora no es nada más que eternidad. El es parte de la gran cadena, "todo es uno, uno es todo".
Eso es un poco de mi vida, otra parte es que yo nunca he podido convivir con otros erizos.

domingo, 9 de marzo de 2014

A veces te recuerdo...

Aunque haya pasado ya tanto tiempo hay días donde te recuerdo. Pero te recuerdo de maneras diferentes, como aquellas tardes de verano, donde el calor fundía mis pensamientos, o aquellos inviernos, donde temblaba fuera de tu casa esperando a que llegarás de donde fuera que estuvieras, a veces te recuerdo...

No sé yo si era tu manera de ser, o lo que en su momento dijiste, pero llegue a extraviarte dentro de mis pensamientos, de mis ideas poco creativas y de mi manera de ver las cosas, ninguna de éstas tenían sentido, pero eso no impedía que yo te las compartiera, pero tu siempre sonreías al oírlas y después me llamabas tonto.

Los mejores días eran los que no nos veíamos, porqué hacían que el simple hecho de que al vernos finalmente; siendo tan solo durante un par de minutos; los hacían especiales de cierta manera, y eso ayudaba a entender el ambiente de esto, un amor de niños.

Y a veces te extraño... No sé yo si era tu uniforme de la escuela, o tu cabello suelto, tal vez el hecho de que me preparabas la cena aún cuando no debías de hacerlo, de como siempre te interesabas por mí, sabes, extrañarte es complicado, conlleva muchas cosas, de las cuales muy pocas son comprensibles, las demás son solo bocetos de lo que un día fueron sentimientos y emociones.

Pero supongo que todo es mejor así, no me he sentido triste ningún día, y recordarte me hace bien, me hace sentir vivo y querido, de cierta forma.

viernes, 10 de enero de 2014

Recuerdos hermosos

Alguna tarde de algún día de algún verano de lo que fue mi juventud, toda las tardes y cada ocasión mi madre cantaba, siempre sus canciones de trova y protesta, tal vez eso y el hecho de que yo tuviera el corazón a la izquierda hayan forjado lo que ahora son mis ideales y principios.

A mi madre, a quien algún día le podré devolver todo lo que me ha dado, algún día...

¿En que estarán convertidos mis viejos zapatos, a donde fueron a dar tantas hojas de un árbol? ¿Por dónde están las angustias que desde tus ojos saltaron por mi, a dónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? ¿A dónde van ahora mismo estos cuerpos que no puedo nunca dejar de alumbrar, a caso nunca vuelven a ser algo? ¿A caso se van, y a dónde van?

Madre, ya deja de preocuparte por las cosas, y concéntrate en lo simple, tu felicidad :)

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Volviendo a lo mismo de siempre?

Siempre llega un momento en el que me pregunto: ¿Qué mierda estoy haciendo con mi vida? Han pasado cuatro días y no he podido dormir más de 12 horas, y ya está. No logro entenderlo del todo, un día estoy disfrutando con los amigos una lluvia de estrellas y al otro disfrutando de una fogata. Me lo he pasado de puta madre, pero esos pequeños lapsos de tiempo en los que debería estar haciendo algo productivo; aquí es donde no tiene sentido explicarlo; carezco de ideales que pudieran compartirse con alguien puesto que no valen para nada, en estos días la gente esta muy enojada con la situación actual del país, pero esto ya se veía venir y como decía mi abuelo: "Nunca confíes en los políticos". Algo conocía el pobre hombre.

Nunca voy a entender nada del mundo y lo más grandioso es que no me interesa. Tratar con la gente es algo muy tedioso e insufrible, la persona promedio es el ser más imbécil que podrás encontrar durante todo lo largo de tu vida, aléjate de las personas, no pienses en lidiar con semejantes barbaries, ahórrate los problemas.

Me gusta estar tumbado en la banqueta una vez que todos se duermen, poco después de las 3:00 a.m. disfrutar del silencio absoluto y disfrutar de mi mismo. El frío me hace recordar que no todo es tan triste, podría ser triste y frío, pero nunca he encontrado nada que cumpla con ambas. También disfruto de mi mismo, estar tumbado en la cama, sin molestar a nadie, sin que me molesten, pero siempre tengo que salir y a cada lado que veo solo veo la misma gente, haciendo las mismas cosas de siempre, con su actitud pedante y poco amigable con su entorno, creyéndose el centro del universo y que sus problemas son los únicos en este puto mundo, donde lo que sobran son personas y problemas.

Yo tirando mierda otra vez, vaya novedad.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Tejón, el cachorro

Después de las visitas frecuentes a Dave mientras me acompañaba la zarigüeya, me sentía muy feliz con mis nuevos amigos, incluso los considero como parte de mi familia. Dave ha venido a visitarnos, y nos hemos contado muchas historias, algunas muy divertidas y otras no tanto, pero creo que al final lo que importa es la convivencia.

Hace unos días nos sucedió algo muy triste; después de recorrer el bosque descubrimos que si seguíamos río abajo el bosque era atravesado por una especie de piedra extraña, por donde pasan enormes seres a velocidades muy altas, ¡estos seres llevan humanos en su interior! y lo más extraño es que van solo por esa extraña roca plana que es muy larga y peligrosa porque estos seres no se detienen por nada. Lo triste de ésta historia fue cuando finalmente uno de estos seres se detuvo, y desde dentro de él, el humano arrojo a un pobre cachorro y se fueron por la piedra plana perdiéndose a lo lejos.

El pobre cachorro estaba muy asustado, lloraba por su familia y corrió detrás de ellos, Zarigüeya fue corriendo detrás del cachorro para asegurarse de que no le pasará nada, y yo me quede cuidando a Dave ya que no sabía que era lo que ocurría. Empezaba a oscurecer y Zarigüeya no regresaba, entonces decidimos volver a casa, al fin y al cabo ella sabía como regresar.

En la madrugada Zarigüeya llego a casa y el cachorro venía con ella, el pobre no podía ni hablar, estaba temblando de miedo y llorando por su familia, puse un par de ramas de enebro al fuego para calentarle un poco porque las noches ya eran muy frías cuando aún faltaba un mes para el invierno, y puse un poco de té al fuego, Dave le dio un poco de la mermelada de frambuesa. El cachorro se tranquilizo, nos contó que no sabía porque su familia lo había dejado en este bosque.
-Entonces tu familia... ¿Te ha abandonado?
-¡Noooooo! ¡Sé que volverán!
-Y los esperaremos. Por cierto ¿Cómo te llamas?
-El más chico de mi familia me llamaba Tejón, eramos inseparables
-Entonces los esperaremos en aquella roca plana.
-¡Gracias!

Lo triste de esto es que pasaron muchos días y nunca apareció la familia de Tejón.

Ahora Tejón vive con nosotros, pero siempre esta triste, no quiere hablar con nosotros, solo se sienta junto al fuego con su mirada perdida.

domingo, 4 de agosto de 2013

Un día conmigo mismo.

al abrir el refrigerador me di cuenta de lo triste que sería el resto del día, un par de cervezas y unas rebanadas de pizza de hace 3 días es lo único aceptable que había dentro del refrigerador. Sin ánimos de calentar la pizza, tome una cerveza y me senté en este sillón... el silencio era brutal, podría decir alguna de las pendejadas que siempre digo, de esas que nunca agradan y terminan dejándome un sabor amargo en la boca; pero aún así no acabaría con ese silencio. Es un silencio que te atrapa y te hace desear que todo acabe rápido, te hace pensar más de lo que deberías: Debí haberme ido cuando pude, podría estar en otra parte disfrutando este día, ¿algún día saldré a la calle a rehacer mi vida?, algún día dejaré de odiarme. La lista sigue, lo que me mantiene cuerdo es que lo ignoro todo, así despierto día a día.

Hace un calor de la chingada, y la lluvia me hace sentir inmundicia, lo bueno que los truenos están rompiendo este silencio mortal. Yo lo odio todo, quisiera caer inconciente con mis propias palabras, hasta que pase el tiempo y la tierra me cubra, mis extremidades sean rodeadas por las raíces y que la madre naturaleza se olvide de quien fui alguna vez, sobre todo que la gente llegara a perdonarme, este día ni mi perro me voltea a ver, me mordió para que lo dejará en paz. La electricidad volvió a la casa, esta casa muy vieja, esta casa que no me vio crecer, sino que me vio descarriarme, en esta casa he contado mis secretos mas guardados, mis pensamientos más oscuros, donde cometo la mayoría de mis estupideces.

Mi alcoba es un desastre nunca la he limpiado, tengo pegado en una esquina un par de posters que fueron regalos alguna vez, y mi puerta es un mural de mi mente retorcida, mi madre ha intentado borrar lo que ahí dice, pero yo siempre lo volvía a escribir y se dio por vencida diciendo que yo no tenía solución. En el baúl de mi cuarto guardó mis juguetes de cuando era pequeño, no los ocupo ahora, pero me agrada saber que están ahí, tiene pintado un paisaje con un león y una jirafa de peluche, lo pintó mi padre que alguna vez tuve, a veces me saca una sonrisa ver esa pintura, siempre voy a saber que está ahí y eso me agrada.

Espero que mañana no recuerde nada de lo que viví hoy.